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La vivienda en Cantabria: cuatro años que han cambiado por completo el mercado

Por Cristian Saiz 31 de agosto de 2026

Comprar una vivienda en Cantabria ya no cuesta lo mismo que hace cuatro años. Pero tampoco cuesta lo mismo construirla.


En apenas un periodo de cuatro años, el mercado residencial cántabro ha cambiado de forma profunda. Han subido los precios de la vivienda, se ha revalorizado el suelo en determinadas zonas y construir una casa exige hoy asumir unos costes y unas prestaciones muy diferentes a los de comienzos de la década.


El cambio tampoco afecta únicamente a quien quiere comprar. Alcanza a todo el proceso de creación de vivienda: desde encontrar una parcela viable y conocer sus posibilidades urbanísticas hasta proyectar, presupuestar y ejecutar una construcción. Materiales, mano de obra, instalaciones, eficiencia energética y exigencias técnicas forman parte ahora de una ecuación mucho más compleja.


Y hay una cifra que permite visualizar hasta qué punto se ha transformado el escenario. El valor tasado de la vivienda libre en Cantabria ha pasado de 1.464,60 €/m² en el primer trimestre de 2022 a superar los 2.000 €/m² en 2026.


Pero detrás de esos números hay algo más interesante que una simple subida de precios: ha cambiado la relación entre vivienda, suelo, construcción y demanda. Entender qué ha ocurrido durante estos cuatro años permite comprender mejor por qué una vivienda cuesta hoy lo que cuesta y qué implica realmente construir una casa en Cantabria en 2026.

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De 2020 a 2026: el mercado que dejó atrás la pandemia

La pandemia supuso un punto de inflexión para el mercado residencial.


Durante aquellos meses cambió la manera de valorar la vivienda. El espacio exterior, las terrazas, los jardines, las viviendas unifamiliares y la posibilidad de disponer de más superficie ganaron importancia frente a otros criterios.


Cantabria contaba con una característica especialmente favorable para ese cambio: una combinación de costa, entorno rural, núcleos urbanos relativamente próximos y posibilidades residenciales muy diferentes según la zona.


La demanda comenzó a mirar hacia lugares que antes podían considerarse secundarios respecto a Santander y otros núcleos urbanos.


Pero el aumento del interés no vino acompañado de un crecimiento equivalente de la oferta.


Y ahí comenzó buena parte del problema.

El precio de la vivienda no ha subido de forma aislada

Cuando se habla de vivienda suele ponerse el foco exclusivamente en el precio final por metro cuadrado.


Sin embargo, ese precio es el resultado de muchas variables.


Una vivienda nueva necesita suelo. Necesita proyecto, estudios, licencias, estructura, instalaciones, aislamiento, carpinterías, acabados, mano de obra y maquinaria. También necesita cumplir unas exigencias técnicas y energéticas que son superiores a las de muchas viviendas construidas hace décadas.


Por tanto, cuando aumenta el coste de construir, aumenta también el coste necesario para poner nueva vivienda en el mercado.


Esto genera una situación especialmente relevante: el precio de la vivienda existente y el coste de producir vivienda nueva se han movido al alza al mismo tiempo.

Los datos muestran un cambio estructural

El valor tasado de la vivienda libre en Cantabria permite observar la evolución con una referencia homogénea.


En el primer trimestre de 2022 se situaba en 1.464,60 €/m². En el cuarto trimestre de 2025 había alcanzado 1.984,70 €/m² y en el primer trimestre de 2026 llegó a 2.081,70 €/m².


No se trata, por tanto, de una variación puntual.


Es la consecuencia de varios años consecutivos de incremento.


Además, las cifras de oferta inmobiliaria muestran actualmente valores todavía superiores en determinadas tipologías y localizaciones. Esto es importante porque precio de oferta, precio de compraventa y valor tasado no son exactamente lo mismo y no deben utilizarse como si fueran equivalentes.


Lo que sí permiten observar conjuntamente es una tendencia clara: el mercado residencial de Cantabria se encuentra en un nivel de precios muy diferente al de comienzos de la década.

¿Qué significa realmente superar los 2.000 €/m²?

Aquí aparece una de las confusiones más habituales.


Hablar de 2.000 €/m² no significa necesariamente que construir una vivienda cueste exactamente 2.000 euros por cada metro cuadrado.


Hay que saber qué está incluido.


No es lo mismo hablar de:

  • Coste de ejecución material;
  • Presupuesto de construcción;
  • Vivienda terminada;
  • Vivienda llave en mano;
  • Proyecto y dirección facultativa;
  • Licencias y estudios;
  • Urbanización exterior;
  • Acometidas;
  • Parcela;
  • Impuestos y otros gastos de adquisición.
Cuando un propietario compara presupuestos, esta diferencia puede ser determinante.

Una cifra aparentemente inferior puede dejar de serlo cuando se incorporan todos los elementos necesarios para que la vivienda pase de ser un proyecto a convertirse en una casa terminada y habitable.

Una vivienda de 100 m² ayuda a entender el cambio

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La mejor manera de visualizar la transformación es llevarla a un ejemplo sencillo.

Una vivienda de 100 m² construidos a 1.500 €/m² supone 150.000 euros de referencia.

A 2.000 €/m² son 200.000 euros.

A 2.400 €/m² son 240.000 euros.

La diferencia entre esos escenarios es de 90.000 euros.

Y eso antes de introducir variables como el terreno, la complejidad de la parcela, los movimientos de tierras, las conexiones de servicios, la urbanización exterior o determinadas decisiones arquitectónicas.

Por eso, utilizar una antigua referencia de precio por metro cuadrado para calcular cuánto cuesta hoy una vivienda puede llevar a presupuestos muy alejados de la realidad.

¿Por qué construir cuesta más?

La respuesta no está en un único material ni en una única partida.

Una vivienda actual incorpora una cantidad de elementos que tienen un peso importante en el presupuesto final.

La estructura y cimentación deben adaptarse a las características concretas del terreno. Los cerramientos y aislamientos tienen mayores exigencias. Las carpinterías, vidrios y sistemas de protección térmica han evolucionado. Las instalaciones son más completas y la eficiencia energética tiene cada vez mayor peso.

A esto se suman sistemas como la aerotermia, soluciones de climatización, producción de agua caliente, ventilación y otras instalaciones que forman parte de las prestaciones esperadas en una vivienda contemporánea.

También existe otro factor menos visible: la mano de obra especializada.

Construir no consiste únicamente en comprar materiales. Hay que disponer de profesionales capaces de ejecutar correctamente cada fase de la obra, coordinar gremios, maquinaria y suministros y responder a unas exigencias técnicas cada vez mayores.

El suelo también forma parte de la ecuación

En Cantabria no se puede hablar del precio de la vivienda sin hablar del suelo.

La disponibilidad de parcelas aptas para determinados desarrollos residenciales no es ilimitada. Además, una parcela no tiene el mismo valor ni las mismas posibilidades constructivas dependiendo de su ubicación, clasificación, accesibilidad, topografía, servicios disponibles y condiciones urbanísticas.

Una parcela aparentemente económica puede requerir actuaciones adicionales antes de comenzar la construcción.

Pendientes, muros, movimientos de tierras, accesos, drenajes, acometidas o urbanización pueden modificar sustancialmente el coste final.

Por eso, el precio de una parcela no debería analizarse separado de lo que cuesta convertirla en un solar preparado para construir.

No todas las viviendas de Cantabria están viviendo la misma situación

Hablar de "el precio de la vivienda en Cantabria" simplifica demasiado una realidad mucho más diversa.

Santander, la costa oriental, la costa occidental, el entorno del área metropolitana, los municipios del interior o las zonas rurales tienen mercados diferentes.

También cambia el tipo de comprador.

No busca lo mismo quien necesita una vivienda habitual próxima a su lugar de trabajo que quien busca una segunda residencia, una casa unifamiliar con jardín o una vivienda en un entorno rural.

Por eso, las medias autonómicas son útiles para observar tendencias, pero no permiten determinar por sí solas cuánto vale una vivienda concreta ni cuánto costará construirla.

La vivienda unifamiliar: otra realidad dentro del mercado

La vivienda unifamiliar tiene además una particularidad.

El coste por metro cuadrado no siempre disminuye al aumentar la superficie de la misma manera que ocurre en otros productos.

Una casa pequeña necesita igualmente cocina, baños, instalaciones, cuadros eléctricos, sistemas de climatización, accesos, proyecto, estructura y numerosos elementos que tienen un coste independiente de la superficie.

Por eso, una vivienda de 100 m² no necesariamente resulta proporcionalmente más económica que una de 150 m².

También influyen mucho la geometría del edificio, la calidad de los acabados, la topografía de la parcela, el sistema constructivo y el nivel de instalaciones.

La eficiencia energética también ha cambiado la vivienda

Otra diferencia fundamental respecto a hace diez o quince años es la importancia que tienen actualmente las prestaciones energéticas del edificio.

La vivienda nueva debe responder a unos criterios de eficiencia y comportamiento térmico mucho más exigentes.

Esto tiene una consecuencia directa sobre el presupuesto: determinadas soluciones que antes podían considerarse opcionales forman hoy parte de una concepción mucho más completa del edificio.

Mejores aislamientos, carpinterías eficientes, sistemas de climatización de mayor rendimiento o soluciones de producción energética pueden incrementar la inversión inicial, pero también forman parte del valor técnico de la vivienda.

El precio, por tanto, no debería analizarse únicamente desde la superficie construida.

También hay que preguntarse qué vivienda se está comprando o construyendo por ese precio.

El verdadero problema: construir nueva vivienda suficiente

El debate sobre el precio de la vivienda suele centrarse en cuánto cuesta comprar.

Pero existe una pregunta anterior:

¿Cuánta vivienda nueva se está incorporando al mercado y a qué coste puede producirse?

Si la demanda crece y la oferta disponible no lo hace al mismo ritmo, el mercado se tensiona.

Y si además construir una vivienda nueva requiere una inversión cada vez mayor, resulta más difícil generar producto residencial a precios bajos.

Esto afecta tanto al comprador como al promotor y al constructor.

El propietario quiere contener el presupuesto. El promotor necesita que el proyecto sea viable. El constructor tiene que cubrir materiales, personal, maquinaria, estructura empresarial, seguros, seguridad, gestión y todos los costes asociados a la ejecución.

No existe una única variable que pueda explicar el precio final.

¿Volveremos a los precios de hace cuatro años?

Probablemente la pregunta más interesante no sea esa.

La cuestión es si las condiciones que permitieron construir o comprar vivienda a determinados precios hace cuatro años siguen existiendo hoy.

Los costes de construcción, las exigencias técnicas, la disponibilidad de profesionales, el precio del suelo y la demanda residencial forman actualmente un escenario diferente.

Eso no significa que todas las viviendas vayan a costar lo mismo ni que los precios tengan que evolucionar siempre en la misma dirección.

Significa que utilizar referencias antiguas como si el mercado no hubiera cambiado puede conducir a expectativas poco realistas.

Qué debería mirar alguien que quiere construir hoy

Para quien esté pensando en construir una vivienda en Cantabria, el precio por metro cuadrado debería ser solo el comienzo de la conversación.

Antes de tomar una decisión conviene analizar conjuntamente:

La parcela.
Su situación urbanística, accesos, topografía, servicios y posibles necesidades de acondicionamiento.

El proyecto.
Superficie, distribución, sistema constructivo, orientación y nivel de definición.

Las instalaciones.
Climatización, agua caliente, ventilación, electricidad, telecomunicaciones y eficiencia energética.

Los acabados.
Calidades de pavimentos, revestimientos, carpinterías, baños, cocina y elementos exteriores.

Los costes asociados.
Proyecto, estudios, licencias, dirección facultativa, gestión, acometidas y otros gastos necesarios.

El presupuesto final.
No solo cuánto cuesta levantar la estructura, sino cuánto cuesta entregar la vivienda terminada.

Esta última diferencia es fundamental.

Una nueva realidad para la construcción en Cantabria

Cuatro años han sido suficientes para cambiar profundamente la percepción del mercado residencial cántabro.

La vivienda se ha encarecido. El suelo disponible en determinadas zonas se ha convertido en un factor cada vez más relevante. Construir exige más prestaciones y mayores niveles de especialización. Y el comprador necesita hoy analizar con mucha más precisión qué incluye realmente el precio que se le ofrece.

Por eso, hablar simplemente de "precio por metro cuadrado" ya no resulta suficiente.

La pregunta importante es otra:

¿Cuánto cuesta realmente construir hoy una vivienda en Cantabria y qué incluye ese coste?

La respuesta depende de cada proyecto, cada parcela y cada nivel de calidad. Pero lo que ha cambiado en estos últimos años es el punto de partida.

Y entenderlo es el primer paso para plantear una construcción realista, viable y ajustada a las condiciones actuales del mercado.

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